Un artículo actualiza la última revisión efectuada hace ocho años.

Investigadores argentinos aislaron el microorganismo a la altura de La Boca en la cuenca Matanza-Riachuelo. En las primeras pruebas en un biorreactor, transformó con un 99% de eficacia la forma más tóxica del metal en una con menor impacto en el ambiente.

La Dirección de Salud y Educación Ambiental de ACUMAR realizó mediciones puntuales de metales pesados en la Cuenca Baja utilizando un autoanalizador portátil que permite medir los metales pesados, por ejemplo en suelos donde hay sospecha de contaminación.

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